A comienzos de los años 20, Agatha Christie escribió The Man in the Brown suit.

el hombre....

No es esencialmente una novela de misterio, sino más bien un relato de aventuras, con robos de diamantes y bandas criminales, donde la autora vuelca además las experiencias vividas en un viaje a Sudáfrica.

Además de la introducción, relatada por un narrador omnisciente, la novela alterna el relato en primera persona de dos de sus protagonistas. Sin ser una de sus obras más importantes, es un relato ameno y con toques de buen humor, también se hallan personajes muy bien logrados, como por ejemplo Sir Eustace Pedler, uno de los narradores.

Transcribimos aquí un fragmento:

“Ganas me dan de abandonar mis «Reminiscencias». En su lugar escribiré un artículo corto titulado: «Secretarios que he tenido». En cuanto a secretarios se refiere, parece pesar sobre mí una maldición. Tan pronto no tengo secretario alguno como me sobran secretarios. En el momento actual me hallo en camino de Rhodesia acompañado de una cuadrilla de mujeres. Race se larga con las dos más bonitas, claro está y me deja un saldo. Eso es lo que siempre me ocurre a mí, y después de todo, éste es mi coche particular, no el de Race. Además, Anita Beddingfeld me acompaña a Rhodesia bajo pretexto de ser mi secretaria interina. Pero durante toda esta tarde ha estado en la plataforma del coche con Race, alabando la belleza del Desfiladero del río Hex. Cierto es que le dije que su principal obligación sería tenerme cogida la mano. Ni siquiera está haciendo eso, sin embargo. Quizá le tenga miedo a la señorita Pettigrew. No me extrañaría que así fuese. La señorita Pettigrew no tiene nada de atractiva, es una mujer repulsiva, de pies enormes, más parecida a un hombre que a una mujer. Hay algo muy misterioso en Ana Beddingfeld. Subió al tren en el último instante, jadeando a más no poder, como si hubiera estado tomando parte en una carrera. Y, sin embargo, ¡Pagett me dijo anoche que la había visto marchar en el tren de Durban! O Pagett ha estado bebiendo otra vez, o la muchacha tiene un cuerpo astral. ¡No lo comprendo! Y nunca da explicaciones. Nadie da explicaciones nunca. Sí. «Secretarios que he tenido»: Número 1, un asesino fugitivo. Número 2, un borracho vergonzante que se dedica a intrigas poco recomendables en Italia. Número 3, una niña muy hermosa que posee la útil facultad de hallarse en dos lugares distintos al mismo tiempo. Número 4, la señorita Pettigrew, que, con toda seguridad, es un criminal peligroso disfrazado. Probablemente se trata de uno de los amigos italianos de Pagett que éste ha logrado colgarme al cuello. Nada me extrañaría que el mundo descubriera, el día menos pensado, que me había dejado engañar como un chino por Pagett. Bien mirado, creo que Rayburn fue el mejor de todos. Nunca me molestó ni se cruzó en mi camino. Guy Pagett ha tenido la impertinencia de hacer meter aquí el baúl de los papeles. Ninguno de nosotros puede andar sin tropezar con él y darse un batacazo”.

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