Esta novela, de ágil lectura, ideal para las tardes de estío, se caracteriza por su tono irónico y sus descripciones de personajes y de situaciones plenas de humor. Su trama es simple y, aunque su final es predecible, esto no le quita interés al relato.

“Alrededor de las doce menos diez, cuando Crook recorría su camino tenazmente en medio de la noche, se abrió una puerta y una figura silenciosa se deslizó por el pasillo. Se hallaba embozada en unas negras vestiduras, que la volvían casi invisible en la casa sin luces, y sostenía algo en la mano. Se detuvo, rígida como un poste, escuchando con atención y luego comenzó a descender despacio por la escalera. De vez en cuando se detenía, como si presintiera un obstáculo, pero al no descubrir a nadie, proseguía su peligroso descenso. En todas partes, la oscuridad era tupida. La figura se acercó a la puerta principal, levantó la falleba y salió al exterior. Merced a las conversaciones de esa noche, no había duda del lugar donde se hallaba la llave y con ella cerró la puerta desde afuera. Pronto terminó con sus simples preparativos y entonces se mantuvo a la expectativa. Aunque reinaba la oscuridad, algunos sonidos distinguían la vida de la muerte. Un búho chilló apagadamente, crujieron los árboles, sacudidos por el viento húmedo y frío que había seguido a la lluvia, y por doquier flotaba un perfume y el murmullo de los arbustos que crean el ámbito de la noche.

El que esperaba en la sombra tembló, inquieto, al oír el sonido de un automóvil que se aproximaba.”

 

Publicada en la magistral colección El Séptimo Círculo, – se la encuentra fácilmente por 60 pesos o menos en las librerías porteñas-  transcribimos, para finalizar, el prefacio que los editores de la colección le dedicaron a la autora:

“Anthony Gilbert (Lucy Beatrice Malleson) logra mantener sin esfuerzo un nivel de excelencia. Del catálogo de sus obras mencionaremos: The case against Andrew Fane, Death at four corners, Body on the beam, an old lady dies, Dear dead woman, Treason in my breast, The woman in red, He came by night, The long shadow, The case of the Teacosy´s aunt, The mouse who wouldn´t play ball, The bell of death, Don´t open the door, Lift up the lid.

Estas singularísimas obras enriquecen y continúan, dentro de la novelística inglesa, la enérgica tradición de Dickens y de Wilkie Collins. Plantean problemas de apariencia insoluble; comprometen, desde las primeras líneas, la urgente curiosidad del lector; sus diálogos son vivos, y la realidad de sus personajes, alucinante. Las distingue, aunque sabiamente construídas, el ímpetu vital, avasallador, de la obra espontánea.”

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