Dos Grandes


Dos Grandes

 

En estos días, en todo el mundo se está conmemorando que, hace 400 años, murieron dos de los – quizás- , más célebres, importantes e influyentes escritores de la literatura universal. Nos referimos a Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

¿Hace falta mencionar cuáles fueron sus obras destacadas? Creemos que no..

Desde El Pájaro Negro, nuestro homenaje y agradecimiento a esos genios del arte universal

 

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Vuelve Marlowe


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Como publiqué en otra ocasión, siempre es bueno volver a encontrarnos con nuestros heroes, que aparecen cada tanto recreados por la pluma de algún escritor. Tal es el caso de  “La rubia de ojos negros”, donde  Benjamin Black ((pseudónimo de John Banville), nos relata una nueva historia con Philip Marlowe como protagonista.

Y se trata del mejor Marlowe, aquel del Largo Adíos.

La trama transcurre en una época posterior a aquella gran novela, y casi es presentada como su secuela, los fantasmas de Linda Loring y Terry Lennox permanecen en la mente del detective mientras se adentra en un caso en el que también queda atrapado afectivamente.

Cuando era joven, hará un par de milenios, creía saber lo que hacía. Era consciente del caracter caprichoso del mundo, de cómo se divierte con nuestras esperanzas y nuestros deseos; pero en lo relativo a mis propias acciones, estaba convencido de que era yo, erguido en el asiento del conductor, quien manejaba el volante con las dos manos.

Ahora se que no es así. Ahora sé que las decisiones que creemos tomar solo parecen tal en retrospectiva y que, cuando las cosas suceden, en realidad tan solo nos dejamos llevar. No me inquieta demasiado ser consciente del escaso control que tengo sobre mi vida. En general, me satisface dejarme arrastrar por la corriente, con las manos dentro del agua para pescar los bichos raros. Sin embargo, hay ocasiones en que desearía haber hecho el esfuerzo de pensar a largo plazo para calcular las consecuencias de mis actos. Me refiero a mi segunda visita al Club Cahuilla, que resultó ser drásticamente distinta a la anterior. Lo puedo decir con certeza.

El SUSPENSO SEGÚN HITCHCOCK


En el clásico diálogo – entrevista con Francois Truffaut, el Gran Alfred Hitchcock expresaba:

Habrá observado usted que un cuento raramente se deja en reposo, lo que lo emparenta al film. Esta exigencia implica la necesidad de un firme desarrollo de la intriga y la creación de situaciones punzantes que se desprenden de la propia intriga y que deben presentarse, ante todo, con habilidad visual. Esto nos conduce al suspense , que es el medio más poderoso de mantener la atención del espectador, ya sea el suspense de situación o el que incita al espectador a preguntarse: “¿Y ahora qué sucederá?” ….

En la forma corriente de suspense, es indispensable que el público esté perfectamente informado de los elementos en presencia. Si no, no hay suspense….

Para mí el misterio es raramente suspense; por ejemplo, en un “whodunit” , no hay suspense sino una especie de interrogación intelectual. El “whodunit”  suscita una curiosidad desprovista de emoción; y las emociones son un ingrediente necesario del suspense….

La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple y hablo de ella muy a menudo. Sin embargo, en las películas frecuentemente existe una confusión entre ambas nociones.

Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial, y de repente: bum, explosión. El público queda sorprendido, pero antes de estarlo se le ha mostrado una escena completamente anodina, desprovista de interés.

Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto ( hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. Tiene ganas de decir a los personajes que están en la pantalla: “no deberías contar cosas tan banales; hay una bomba debajo de la mesa y pronto va a  estallar.”

En el primer caso se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense.

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